La dieta cetogénica y el cáncer

Para quien no la conozca aún, la dieta cetogénica es aquella que consiste en eliminar toda clase de carbohidratos, excepto aquellos que provienen de vegetales sin almidón y remplazarlos por grasas saludables y proteínas de gran calidad.
Una dieta así, puede ser una esperanza para combatir el cáncer, tanto para la prevención como para los que ya están en tratamiento.
Está indicada para personas con esta enfermedad ya que las células cancerosas necesitan de glucosa para sobrevivir y los carbohidratos que consumimos se convierten en glucosa dentro de su cuerpo; por ello disminuir los niveles de glucosa en sangre por medio de la restricción de carbohidratos y proteínas, mata de hambre a las células de cáncer.

Ya en 1932, el Premio Nobel Otto Warburg habló de esto, cuando descubrió que las células cancerosas tienen un metabolismo de energía completamente diferente al de las células sanas y que los tumores malignos tienden a alimentarse de azúcar.

Algunos de los factores más importantes en los programas de recuperación del cáncer son controlar los niveles de leptina e insulina en la sangre, hacer ejercicio y el controlar el estrés.
Estos factores también son cruciales para prevenir el cáncer, por lo que es también aconsejada para personas que no tengan cáncer, obteniendo beneficios como optimizar su peso y todas las enfermedades degenerativas crónicas.
Como hemos mencionado, se reemplazan los carbohidratos con cantidades moderadas de proteína y altas cantidades de grasas, recurriendo a alimentos como el aguacate, aceite de coco, aceite de oliva y las nueces de macadamia. Es una dieta que le ayudará a optimizar su peso y su salud en general, ya que comer de esta manera le hará quemar grasas en vez de carbohidratos.

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La dieta cetogénica es utilizada para controlar las convulsiones en niños desde hace ya bastante tiempo. Cuando el Dr. Seyfried y su equipo trabajaron en el cáncer cerebral y la epilepsia en ratones, a uno de sus estudiantes se le ocurrió investigar si la dieta cetogénica también podría ser efectiva contra los tumores. Y así lo hicieron, a finales de la década de los años 90, comenzaron su trabajo relacionando la dieta cetogénica, la epilepsia y el cáncer, lo que les llevó a entender mejor cómo el cambiar todo el estado metabólico puede ser efectivo para detectar y radicar las células tumorales.

Curiosamente, la medicina clínica ha reconocido la dieta cetogénica como una valiosa opción en el tratamiento de la epilepsia desde finales de la década de los 90, pero no como una medida contra el cáncer a pesar de que según el Dr. Seyfried, el mecanismo por el que trabaja la dieta cetogénica en el control de las convulsiones no es tan claro como el mecanismo por el que controla el cáncer.

El tema es bastante irónico, ya que esta teoría es muy poco conocida y aún menos aplicada, dentro de los círculos de oncólogos, a pesar de que se usa, por ejemplo como primera línea de tratamiento contra la epilepsia, a pesar de que en el caso del cáncer, está comprobado que es la reducción de la glucosa la que mata las células cancerosas.

El trabajo del Dr. Seyfried también apunta que el azúcar es el combustible principal del cáncer, por ello lo ideal es restringir el consumo de azúcar cambiándolo por un combustible alternativo, es decir las grasas, consiguiendo así que se reduzca considerablemente la tasa de crecimiento del cáncer.

En definitiva el método ideal a seguir es llevar un tipo de alimentación baja en carbohidratos, moderada en proteínas y rica en grasas, lo que disminuirá de forma efectiva el azúcar en sangre. Este tipo de alimentación, también hará aumentar sus cuerpos cetónicos, ya que la grasa se metaboliza en cetonas que su cuerpo puede quemar cuando existe ausencia de alimentos. Cuando se combina con la restricción calórica el resultado final pondrá su cuerpo en un estado metabólico que es desapacible para las células cancerosas.
Por ello, la dieta cetogénica representa una forma apropiada y no tóxica de combatir y marginar a las células tumorales.